Privacidad

Tus fotos son tuyas.
De nadie más.

Subir a Festora las fotos de una boda, de un cumpleaños o de tu familia es un acto de confianza. Esta página explica, sin letra pequeña, dónde viven esas fotos, quién puede verlas y qué hacemos —y qué no hacemos— con ellas.

Última actualización: 20 de agosto de 2026

Nunca son públicas

El almacenamiento es privado. No existe una URL abierta a tus fotos ni forma de llegar a ellas por Google, y sin el enlace del proyecto no hay nada que encontrar.

Nadie las mira

Festora no tiene ninguna pantalla para abrir las fotos de otra cuenta. No las vendemos, no las publicamos, no las usamos en marketing ni para entrenar modelos.

Tú decides quién entra

Un enlace único por proyecto, con PIN opcional y fecha límite. Cuando borras un proyecto, los archivos desaparecen del almacenamiento, no solo de tu vista.

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Dónde viven tus fotos

Cuando subes una foto, viaja cifrada desde tu navegador directamente al almacenamiento de Cloudflare R2, sin pasar por ningún servidor intermedio de Festora. Se guardan dos archivos: el original y una miniatura ligera que tu propio navegador genera antes de subirla, para que la galería cargue rápido.

Ese almacenamiento es privado: el contenedor no está abierto a internet y no existe una dirección pública de tus archivos. Cada vez que alguien autorizado abre la galería, Festora genera un enlace firmado y temporal que caduca en cuestión de horas. Fuera de esa ventana, el enlace deja de funcionar aunque alguien lo haya copiado.

En la base de datos solo guardamos los datos que hacen funcionar la galería: nombre del proyecto y del cliente, fecha, nombre de archivo, tamaño, dimensiones, orden y las selecciones que marca tu cliente. Nunca guardamos tus fotos en la base de datos.

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Quién puede verlas

Exactamente tres tipos de personas, y ninguna más:

  • , con tu sesión iniciada. Solo ves tus propios proyectos.
  • Quien tenga el enlace que tú compartas, y el PIN si se lo pusiste.
  • Nadie más. No hay perfiles públicos, ni feed, ni buscador de galerías, ni fotos «destacadas» de otros usuarios.

El enlace de cada proyecto es una cadena aleatoria de ocho caracteres: no se puede adivinar y no aparece en buscadores. Aun así, un enlace sin PIN funciona para cualquiera que lo tenga, así que compártelo con el mismo cuidado con el que compartirías las llaves de tu casa. Si las fotos son delicadas, ponle PIN.

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¿Y el equipo de Festora?

No miramos tus fotos. No existe en Festora ninguna pantalla, herramienta ni proceso que permita abrir la galería de otra cuenta: la aplicación solo entrega fotos a su dueño autenticado o a quien presente el enlace —y el PIN— del proyecto.

Ser honestos también significa contar el resto. Festora administra la infraestructura donde viven los archivos, así que existen credenciales técnicas capaces de leer el almacenamiento; es inevitable en cualquier servicio que guarde archivos por ti. Ese acceso se limita a operar el servicio —restaurar un archivo perdido, investigar un error, responder a una orden judicial— y nunca se usa para curiosear. Si alguien te promete que le resulta técnicamente imposible acceder, o está cifrando de extremo a extremo, o no te está contando todo.

Lo que sí es una promesa firme: nunca abriremos tus fotos por curiosidad, ni para marketing, ni para entrenar modelos, ni para enseñárselas a nadie.

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La inteligencia artificial, contada entera

Festora usa IA para buscar por texto, describir escenas, puntuar la calidad de una toma y proponer álbumes. Para eso, y solo para eso, envía la miniatura de la foto —la versión reducida de 800 px, no el original— a los modelos de Google (Gemini) que analizan la imagen y devuelven una descripción, unas etiquetas y un vector numérico. Eso es lo que se guarda junto a la foto; la imagen no se queda allí. Si alguna foto no llegara a tener miniatura, se enviaría el archivo original.

Es un proceso automático de principio a fin: ninguna persona ve la imagen, ni de Festora ni del proveedor. En sus condiciones de API de pago, estos proveedores no usan el contenido enviado para entrenar sus modelos, y Festora tampoco lo autoriza. No enviamos tus fotos a ningún otro servicio de IA.

En una frase: la IA lee tus fotos como lo haría un índice automático —para que tú las encuentres— y no como material que alguien archiva, mira o reutiliza.

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Los datos de tu cuenta

Entras con Google. De ahí recibimos tu nombre, tu correo y tu foto de perfil, y nada más: Festora nunca ve tu contraseña ni pide acceso a tu Gmail, a tu Drive ni a tus contactos. Usamos el correo para identificarte y para escribirte si algo pasa con tu cuenta.

Guardamos también cuánto espacio ocupas, para respetar el límite de tu plan. No hay publicidad en Festora, así que no hay nada que perfilar.

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Cookies (las justas)

Festora usa dos cookies y las dos son técnicas: la de tu sesión, para mantenerte dentro sin volver a iniciar sesión, y la del PIN de una galería, que dura siete días para que tu cliente no tenga que teclearlo cada vez. Ambas son HttpOnly, es decir, ilegibles para cualquier script.

No hay cookies publicitarias, ni píxeles de redes sociales, ni rastreadores de terceros siguiéndote por la galería.

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Cuánto tiempo se quedan

Tus fotos se quedan mientras tú quieras. Cuando borras una foto o un proyecto completo, se elimina tanto el registro de la base de datos como los archivos —original y miniatura— del almacenamiento. No hay papelera oculta ni copia «por si acaso».

Si borras tu cuenta, se van contigo todos tus proyectos, fotos y selecciones. Las copias de seguridad de la infraestructura pueden conservar restos durante un periodo corto antes de rotarse, y después desaparecen también de ahí.

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Cómo están protegidas

  • Todo el tráfico viaja cifrado con HTTPS, incluida la subida.
  • Los archivos se guardan cifrados en reposo en Cloudflare R2.
  • Los PIN se guardan con bcrypt: ni nosotros podemos leer el PIN que elegiste.
  • Cada acceso a una foto usa un enlace firmado y temporal, nunca una URL permanente.

Si algún día ocurriera una brecha que afecte a tus fotos o a tus datos, te lo diremos por correo con lo que sepamos y lo que estemos haciendo. Sin comunicados vacíos.

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Quién más participa

Para funcionar, Festora se apoya en proveedores que procesan datos por encargo nuestro y bajo contrato. Estos son todos:

  • Cloudflare R2 — almacenamiento privado de fotos y miniaturas.
  • Vercel — alojamiento de la aplicación.
  • Google — inicio de sesión y modelos de IA que analizan las miniaturas.
  • Base de datos gestionada — metadatos de proyectos, fotos y selecciones. Sin imágenes.

Ninguno de ellos recibe tus fotos para uso propio, y la lista se actualiza aquí si algún día cambia.

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Lo que puedes hacer tú

  • Ponle PIN a las galerías delicadas, en los ajustes del proyecto.
  • Define una fecha límite de selección o bloquea el proyecto cuando termine el trabajo.
  • Borra el proyecto cuando tu cliente ya tenga sus fotos: lo que no está guardado no se puede filtrar.
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Tus derechos

Tus datos son tuyos: puedes consultarlos, corregirlos, borrarlos o llevártelos cuando quieras. Casi todo está en tus manos sin pedir permiso a nadie — descargar tus fotos en su calidad original, borrar una foto suelta o un proyecto entero, cambiar o quitar el PIN de una galería.

Si eres cliente de un fotógrafo y quieres que tus fotos dejen de estar en una galería, habla con quien te compartió el enlace: esa persona es dueña del proyecto y puede borrarlo en un clic, y con él desaparecen los archivos del almacenamiento.

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Cambios en esta página

Si algo de lo anterior cambia —un proveedor nuevo, otro uso de la IA, otra forma de compartir— actualizamos esta página y movemos la fecha de arriba. Si el cambio afecta de verdad a tu privacidad, te avisamos por correo antes de aplicarlo, no después.

Lo que Festora nunca hará

  • Vender, ceder o alquilar tus fotos a nadie.
  • Usarlas en publicidad, en la web de Festora o en redes sin tu permiso escrito.
  • Entregarlas a un tercero para entrenar modelos de inteligencia artificial.
  • Hacerlas públicas, indexables o accesibles sin el enlace del proyecto.
  • Construir perfiles publicitarios contigo o con tus clientes.